Orígenes del ambar

Orígenes del ambar

Algunas familias de árboles, como las coníferas generan un mecanismo de defensa frente a heridas e infecciones en su tronco y sus raíces principalmente. Esta sustancia de aspecto similar a la miel o la gelatina es llamada resina.

Millones de años atrás diferentes especies de árboles ya poseían la capacidad de segregar resina, que por diferentes motivos podía ser arrastrada hasta determinados lugares.

Cuando esto ocurría y la sustancia quedaba enterrada finalmente, empezaban procesos geológicos de fosilización y compactación de la resina vegetal.  

Con el paso del tiempo (millones de años), la resina acaba convirtiéndose en Ámbar una sustancia escasa y muy codiciada. El Ámbar se vuelve más común a partir del período Cretácico, es decir 150 millones de años atrás .

Este es el período en que la resina aparece considerablemente en los árboles de la época, hallándose los principales yacimientos en estratos terciarios y cretácicos..

En paleontología y geología el Ámbar  tiene un importante papel, porque permite conocer más ampliamente los ecosistemas del Terciario y del Cretacico debido a su propia composición y a  las inclusiones de organismos fosilizados. Plantas, Hormigas, Avispas, mosquitos y otros insectos se encuentran en algunas piezas de Ámbar llegándose a encontrar incluso arácnidos como arañas y escorpiones.

Generalmente las piezas con inclusiones de insectos fósiles en buen estado no se usan para hacer joyas de ámbar por su dificultad para ser tratadas, y están en manos de coleccionistas o grandes museos, pero en algunas ocasiones sí se consigue dominar esta resina fosilizada y se realizan piezas de joyerías con insectos incrustados.

El Ámbar junto a la Perla, el Azabache y el Coral es una de las escasas gemas orgánicas que se conocen., aunque solamente el azabache y el Ámbar son sustancias de origen orgánico que han llegado a su estado final tras sufrir diferentes procesos geológicos.